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El empresario Marcos Bellvis protagonizó la segunda entrega de "El Secreto", el programa de Antena 3 en el que los participantes trabajan de incógnito para asociaciones, colectivos y personas con el fin de sumergirse en sus problemas y conocer sus necesidades.
-¿Cómo le llegó la propuesta de 'El Secreto'?
Me pusieron el proyecto del programa encima de la mesa del despacho de mi empresa y en el momento que me lo presentaron me pareció muy interesante por su contenido social. Eso fue lo que me ayudó para empezar a estudiarlo y decidir si participaba en 'El Secreto'.
-¿Cuándo decidió su participación?
La decisión fue muy dura porque había varios temas que influían: familiares, tengo dos niños pequeños, de trabajo, la imagen, el apellido, que es un poco especial (risas), Bellvis hay pocos. Fue muy meditada, sobre todo por parte de mi mujer y de mi familia. Tuve mucho feeling con la gente del programa, me dieron mucha confianza, y viendo lo positivo del programa, su contenido social y benéfico, entre todos decidimos que iba a participar.
-¿Cómo fue su llegada a los diferentes centros que visitó?
He estado viviendo con una madre soltera y una niña de dos años que dormían en el suelo; he estado en una asociación de alcohólicos; en una guardería de niños inmigrantes; en una fundación de disminuidos psíquicos; y en un comedor social.
-¿Cómo era la vida en estos lugares y fue lo primero que pensó al llegar?
Lo primero que conocí fue la casa donde iba a estar toda la semana. El impacto fue muy fuerte porque estaba a poca distancia de mi casa, de mi vivienda diaria. Las condiciones en las que habitaba mi compañera de piso y su hija eran muy duras, dormían en el suelo, no tenían calefacción, la cocina estaba llena de humedades y goteras, en el baño no funcionaba la ducha y me lavaba con cazos de agua calentados en la cocina... eran unas condiciones muy malas.
Cada asociación o lugar en los que estuve eran muy distintos y he visto de todo. Con los alcohólicos me he encontrado con una gente joven majísima que desde el primer momento me trataron muy bien, estuve muy a gusto con ellos disfrutando de su compañía tomando un café mientras me contaban sus cosas.
En la guardería de los niños me llamó mucho la atención la mezcla de culturas y que cuando era la hora de comer la educación y el respeto era increíble, y eso que eran niños pequeñitos, es una gran labor de educación.
En la fundación de disminuidos pasé momentos muy duros porque ahí te da mucho que pensar la labor que hacen las personas que trabajan allí y la tarea de superación que tienen esos niños con esa ilusión que se les ve. Hay casos muy fuertes y he de reconocer que allí lo pasé muy mal.
En el comedor social me encontré a gente muy bien vestida, pero que tenía que venir a comer porque se habían quedado en el paro y el dinero sólo les llegaba para pagar la hipoteca.
-¿Cómo le presentaban?
Me presentaban como un voluntario social, que iba a ayudarles y que íbamos a hacer un reportaje sobre el voluntariado.
-¿Qué ha cambiado en usted tras esta experiencia?
Han cambiado muchas cosas. Por ejemplo, intento que ahora el tiempo en vez de pasarme por semanas, me pase día a día. Valoro mucho más lo que tengo, como el trabajo, la familia... y que muchas veces no nos damos cuenta de lo que tenemos. He tenido mucha suerte. También me he dado cuenta que en mi propia ciudad hay mucha gente que la ayuda tanto económica como humanitaria es importante. La relación que estoy teniendo con ellos desde que terminó el programa es muy importante, porque la ayuda humana también la agradecen muchísimo.
-¿Qué fue lo primero que hizo cuando llegó a casa?
Volví con el pecho despejado porque yo vivo en un estrés continuo y volví con una paz interior brutal. El abrazo y el beso a mi mujer y a mis hijos con esa paz fue maravilloso, bonito y emocionante.
-¿Hubo algún momento en que se le olvidaron las cámaras?
He estado muy a gusto todo el tiempo, era consciente de que había cámaras, pero he sido natural al cien por cien. El equipo me ayudó un montón.
-¿Qué repercusión cree que va a tener el programa en su vida?
Por ahora está teniendo más repercusión de la que me esperaba porque el mundo de la televisión no lo conocía, estoy un poco asustado (risas). Lo que más me gustaría que, ya no como Marcos Bellvis sino como el programa 'El Secreto', tuviera tanta repercusión que abriera los ojos a la gente y que más empresas se involucraran en este proyecto. Sería muy bonito.
-¿Recomendaría esta experiencia?
Sí, además, ya lo he hecho y sé de alguno que ya está barajando su participación.