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Eduardo Chapero Jackson es el director de la trilogía "A Contraluz", tres emocionantes cortometrajes sobre personas que se enfrentan a situaciones límites en sus vidas. "Contracuerpo", "Alumbramiento" y "The End" se estrenan desde el día 26 de junio en todos los cines UGC CINÉ CITÉ.
Además, Eduardo ha contado con actores tan televisivos como Macarena Gómez (La que se avecina), Mariví Bilbao (La que se avecina) o el popular Miguel Ángel Silvestre, el que fuera el Duque en "Sin tetas no hay paraíso".
-Ya están en el cine la trilogía de cortos A contraluz. Todos aclamados por las críticas y has recibido varios premios. Hablemos primero de "Contracuerpo" con Macarena Gómez, se dice mucho sin palabras, todo sensaciones, un lenguaje no verbal, ¿Qué pretendes transmitir?
"Contracuerpo" no surge de la idea de querer contar una historia sobre la anorexia, eso fue un tema secundario, lo que quería contar es sobre cómo a veces creamos ideales o conceptos de qué queremos ser y esos conceptos se convierten en nuestras cárceles o incluso en nuestros propios ataúdes. Son cosas que nos pueden destruir porque son cosas que no somos. Eso me llevó a la idea tan literal de alguien que se mete dentro de un cuerpo idealizado, y me llevó al tema de la anorexia y me documenté sobre ella, estuve hablando con pacientes, psiquiatras y lo que intenté fue contar cómo es la vivencia de estar ahí, de estar metido dentro de esa piel y entender la atracción que puede tener esa sublimación de la belleza, que desea el ser.
-Además, usas un lenguaje no verbal que le dota de una fuerte carga emotiva
Sí, que no haya diálogo está hecho también para crear esa especie de experiencia de alguien que está muy aislado del mundo afectivamente y en otros sentidos. Hay mucho de incomunicación y de aislamiento y de estar perdido en un laberinto de identidades y de ahí la falta de diálogos.
-En Alumbramiento, con Mariví Bilbao a la cabeza, ¿Por qué ese título de Alumbramiento cuando realmente hay una muerte?
Surge de que durante dos años empezó a morir la generación más vieja de mi familia y para mí fueron unos momentos importantes, que yo estaba en contacto con la muerte real de gente que había estado cerca en mi vida y sentí muchas cosas sobre que es lo que tenía que decir la muerte sobre la vida pero también ver lo que ocurre en esos momentos, los miedos que surgen, las cosas que por miedo no se hablan y todo lo que quiere decir morir en paz o no morir en paz. Ahora en nuestra sociedad estamos muy avanzados con los paliativos médicos y los medicamentos, que está bien, porque te llevan a morir sin dolor, pero estamos muy huérfanos con los paliativos emocionales que nos ayudan a enfrentarnos a ese momento y poder llevarlo de otra forma.
-El último, más reciente "The end" con el mensaje claro de la guerra por el agua, la sequía, ¿realmente crees que eso puede llegar a ocurrir?
No lo he concebido como un mensaje, sino como un retrato de un posible estado de las cosas y también qué nos pasa a los humanos cuando estamos en esos extremos. Además me atraía mucho la simple palabra de "salvaje oeste", me parecía muy ilustrativo de muchas cosas y entonces cuando empecé a construir una coyuntura con personas normales que nos podemos ver como cualquier familia pobre en el tercer mundo luchando por la supervivencia. Se me ocurrió el tema del agua, que es un problema real, que asoma en el futuro cercano y que cuando realmente te informas sobre el tema da mucho miedo, si no tenemos cuidado nos podemos ver en problemas gordos, que nos pueden arrastrar a situaciones muy autodestructivas entre nosotros porque el agua es la vida y la falta de agua es al muerte.
-Has contado con la colaboración de Miguel Ángel Silvestre, el Duque, además que aparece totalmente camuflado ¿Cómo ha sido trabajar con él?
Muy bien, Miguel Ángel y yo nos conocemos desde hace años porque estudiamos interpretación juntos, yo estudiaba para dirección de actores y él para actor y nos hicimos muy amigos e hicimos varias cosas juntos de teatro, y desde entonces él ha seguido haciendo su carrera y yo la mía. Queríamos trabajar juntos y en este corto tuve la oportunidad de darle un pequeño cameo, que es divertido y para alejarse un poco de la imagen del famoso "Duque" porque Miguel Ángel es un gran actor y tiene muchos registros y era la posibilidad de ofrecerle una cosa distinta. Somos muy amigos y es un tipo estupendo.
-Además también has contado con actores tan televisivos como Macarena Gómez, Manolo Solo, Mariví Bilbao o el propio Miguel Ángel Silvestre, ¿crees que puede ser un buen reclamo para que la gente vaya a verlos al cine?
No lo sé. Intento no pensar mucho en eso, creo que pensar en el reclamo o en los resultados para que la gente los vea es empezar por el sitio erróneo. Yo intento para cada papel escoger al actor que creo idóneo bajo mi punto de vista. Y está bien que antes había mucho prejuicio con el actor en televisión o cine y yo creo que es independiente, la gente tiene muchos registros y no hay que encasillar a nadie y nada te garantiza el éxito. Pero empezar desde ahí es equivocado.
-¿Cómo ha sido trabajar con Alejandro Amenábar?
Yo trabajé varios años en una productora que se llama Sogecine, que producía a varios directores incluyendo a Alejandro, y yo he participado de distintas maneras en dos películas de forma intensa especialmente en "Los otros" durante tres años y la verdad es que solo puedo hablar muy bien de Alejandro y a parte de eso es una gran persona, muy humano y es muy fácil trabajar con él, te sientes totalmente parte de su obra y de su experiencia y por supuesto he aprendido mucho trabajando con él.
-¿En qué estás trabajando ahora? ¿Qué proyectos tienes?
Estoy preparando un largo que en principio rodaré en otoño y ahí estamos empezando, muy ilusionado por probar el formato largo, pero seguiré haciendo cortos.
Imagen de Sara Zorraquino
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