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La cordobesa se derrumba durante el pase de micros donde no consigue terminar la canción
Los concursantes comienzan a acusar el cansancio que conlleva permanecer tres meses encerrado dentro de la Academia. Néstor Serra intenta animar a los alumnos pero Virginia reconoce sentirse asustada porque no se valoren sus aptitudes profesionales dentro del concurso: "me da miedo no quedarme aquí por motivos musicales". Pero el sabio profesor de fitness aconseja un proverbio budista a la cordobesa: "si tú crees que puedes saltar el muro lo saltarás, pero si no lo crees no lo saltarás".
Manu confiesa estar nervioso por el concierto de Zaragoza y advierte a María Palacín que ha sufrido varias crisis de ansiedad en el baño. El alumno no comprende la cantidad de tareas que tienen que llevar a cabo con el poco tiempo que les queda para ensayar todos los temas, tanto del concierto como de la gala. Además, el benjamín manifiesta su deseo de abandonar la Academia "por la presión psicológica".
Pablo y Chipper también comparten sus miedos durante la sesión psicológica. "El miedo que he tenido siempre es que esto no valga la pena", admite el malagueño. Mientras, el estadounidense se emociona al recodar a su padre y su hermana con quienes no mantiene una buena relación.
Ante tanto nerviosismo, Miryam Benedited pide a los triunfitos que tengan una "actitud positiva".
PROTOCOLO CON CERILLAS
La profesora de protocolo, Bárbara de Senillosa, prueba un nuevo método para corregir la postura de los alumnos durante la comida: introducir un palillo bajo la axila de manera que mantengan los brazos pegados al cuerpo.
Los finalistas comparten también con la profesora su ansiedad por el encierro. "Nosotros desde el primer día entramos pisando fuerte y quejándonos", expresa Pablo. No obstante, Bárbara decide parar los pies a los caprichosos concursantes: "estáis en un internado de lujo y que os estéis quejando es una falta de respeto".
PASE DE DIVAS
Los alumnos se enfrentan a un nuevo pase de micros donde Sandra pide que los seis sean alumnos de la semana por entregarse al máximo en su trabajo.
La alumna, además, se derrumba durante su actuación por los problemas de garganta que viene paciendo durante varias semanas. "No puedo salir a cantar así", se queja la cordobesa entre lágrimas. Ángel Llácer le pide que no cante y que haga playback durante los ensayos. "No puedes hacer todo este show de diva que acabas de hacer", le recrimina el director. Sin embargo, Sandra se sumerge en una actitud negativa y no ve su futuro con buenos ojos: "estoy muy agobiada por ver que me estoy quedando ronca; sabía que no me iba a salir bien".
Finalmente, la concursante más roquera se calma y atiende a los consejos de sus profesores: "no hables y descansa".