Pocos conoceréis a esta actriz por su nombre real. Sin embargo, ¿recordáis a Carol Seaver? Seguro que sí. La hija mediana de la peculiar familia de 'Los problemas crecen' era aplicada y excesivamente responsable, tanto que a veces ponía de los nervios a todo su entorno (y a un servidor también, ¡menudos monólogos daba!).
Pues bien, su álter ego nada tenía que ver con ella. La fama le desbordó y cayó en la trampa de la anorexia. Casi tres décadas después aún lucha contra su enfermedad, aunque pretende que su testimonio sirva de lección para todas aquellas debutantes inmaduras y obsesionadas con la imagen.
Tracey Gold, antes y ahora
Los trastornos alimenticios de Tracey empezaron con solo 16 años, cuando sin comerlo ni beberlo le dieron una oportunidad de oro. En plena cresta de la ola, los productores de la ficción de ABC le obligaron a abandonar el barco, un duro golpe del que jamás se ha repuesto.
A los 20 años tocaría fondo, llegando a pesar tan solo 36 kilos. La parte positiva de esta historia es que, contra todo pronóstico, su protagonista empezó a ver luz al final del túnel. En manos de especialistas, se salvó 'in extremis'. "Creo que podría haber muerto", ha revelado Gold en el programa 'Good Morning America'.
La artista está preocupada por las "expectativas irreales" de las adolescentes de Hollywood. Y pone como ejemplo a Demi Lovato, una chica Disney que ha sufrido anorexia por culpa de las constantes burlas de los medios: "Se está enviando un mensaje horrible. Esta no es una enfermedad glamurosa de alfombra roja".
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Gold ha mostrado su particular drama en el reality 'Starving Secrets (Secretos hambrientos)', que se estrenó el pasado 2 de diciembre en la cadena Lifetime. Muchos le han cuestionado, pero ella define la experiencia como "catártica". "Yo quería arrojar luz sobre la anorexia, hablar de ella y emprender una conversación", asegura esta luchadora.
Además, desinteresadamente intenta ayudar a otras mujeres que sufren anorexia a través de la cuenta de Twitter @thetraceygold.
Hoy por hoy su marido y sus cuatro hijos (de 14, 12, 7 y 3 años) son su mejor apoyo. Por ellos se levanta día tras día y planta cara a un fantasma que ha querido hundirla y, afortunadamente, no lo ha conseguido. Su ejemplo de superación es emocionante, sin lugar a dudas.
¿Pensáis que las series necesitan fichar a más mujeres 'reales' para frenar el auge de la anorexia? ¿Servirá el reality de Gold para abrir los ojos a muchos padres?

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