El colaborador preferido de Jorge Javier se está desmadrando desde que su superior está de vacaciones. Si bien Kiko Hernández siempre se ha caracterizado por decir claramente lo que piensa, esta vez ha ido demasiado lejos…
El colaborador se ha acostumbrado a, según él mismo admite, no comer en casa y comer 'de gratis' en plató a costa de las merendolas que les trae el público asistente al programa pero, obviamente, esto es algo esporádico y completamente voluntario por lo tanto hay días que nadie trae nada.
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Pues bien, parece que para Kiko traer manjares de los pueblos es una obligación y él manifestó su descontento con la "ratería" del público que no les obsequió con la merienda. A raíz de ahí la sección de la Campos, "la defensora de la audiencia", ardió en llamadas y críticas de gente que se sintió humillada ante la actitud de Kiko.
Al terminar las conexiones el colaborador se defendió, aunque eso sí atacando. ¿A quién? ¡Al público asistente ese día!: "Lo que más me ha molestado no son las llamadas, son los aplausos de este público mientras las ponían. Son ustedes igual de tacaños que los que nos llaman y no traen comida, igual de tacaños".
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Ante tal alegato que seguramente ni es real, sólo es para crear polémica, el público picó e indignado se levantó y se fue del plató. Un desfile de señoras que al grito de "fuera, fuera" dejaron a los miembros del equipo más colgados que el chorizo y las morcillas que no les trajeron para merendar.
El público se amotina en Sálvame
Kiko, lejos de pedir perdón, se mantuvo en sus trece hasta el final; cuando Paz Padilla y María Teresa Campos intentaban que cada persona ocupase de nuevo su asiento o que, a las malas, se fueran del plató definitivamente para no crear confusión a la audiencia de casa.
